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ANIVERSARIO BERNAL
20/09/2018
Un viaje al pasado de la ciudad
Un viaje al pasado de la ciudad
Que los tiempos cambiaron todos lo sabemos, pero quizá desconocemos hechos puntuales que han sucedido en nuestro querido Bernal, o como se vivía tiempo atrás.
UNA BALLENA 
Antes no era común la viralización de una noticia como hoy, pero remóntense a los meses de julio, agosto del año 1906 -se cree-.

Una gran ballena es encontrada en la arena de la ribera bernalense. Muchas conjeturas se tejieron entonces al respecto, fue la comidilla de cuanto negocio o reunión hubiere en el pago... "que la trajo el viento del sur", "que se perdió de la manada", "que estaba enferma y vino acá a morir", "que una fuerte corriente submarina"...

El hecho da cuenta de que el animal, arrastrado en la arena y muerto, fue descuartizado, se sacó de él cuanto producto se pudo, y el resto quedo ahí como una noticia, inmóvil, vulnerado, con mucha gente caminando sobre él con cuchillos, serruchos, facones, todos sacando algún recuerdo o producto del cetáceo.

Se dio aviso a la policía y autoridades de Buenos Aires y La Plata, de donde llegaron funcionarios, periodistas, estudiosos (algunos improvisados), imagínense ver tamaño animal de más de 15 metros y 20 toneladas en la playa de un río y en esa época, animal nunca visto por muchos de los concurrentes.
Por entonces alguien sugirió embalsamarla y exponerla en algún museo, pero ya era tarde, en días de la misma quedó solo la cola y la cabeza, ya que el resto, entre la gente y los animales carroñeros se llevaron todo.

EL SILENCIO
Allá por 1900, en Bernal la soledad nocturna era tenebrosa y misteriosa a la vez...
El silencio nocturno y helado en invierno, solo podía ser alterado por dos cosas: el ladrido de algún perro en la lejanía de alguna casona vacacional, o el paso del tren carguero.

LA ILUMINACIÓN



Las lámparas a kerosene iluminaban muy tímidamente el interior de las pocas casas, provocando alguna sombra exterior que asustaba al paso del que se le animaba a la noche, era muy usual que el paisano se acerque a las zonas de barrancas, sobre todo en luna llena, como mirando al Río, a veces se juntaban varios a payar con una fogata, hasta bailes se animaban...

Desde el 1920 en adelante, las lámparas a kerosene fueron desapareciendo en las casonas más suntuosas o negocios, dándole entrada al uso de gas a carburo, pero el tanque que se usaba para tal fin, se lo ponía al exterior, en parques o jardines.

EL FRÍO
Las heladas eran tales, que a veces el sol tardaba horas en disolverlas, el manto blanco rugía ante cada paso nocturno, que sumado a las sombras y silencios daban aspecto fantasmal.



Era común ver los vagones del tren con hilos de hielo colgando. Las escarchadas de antes eran tan imponentes y fuertes que rajaban hasta las cañerías de agua de las pocas casas, que mayormente se arrastraban exteriormente y ni hablar de algún molino de viento que también lo sufría.

El frío y las lluvias eran  tales, que hasta dejaban intransitables los caminos, a punto tal que por ejemplo la zona más transitada era la actual San Martín, en las otras calles se formaban grandes pantanos y el paso de los carros no hacían más que profundizarlos aún más, hasta a veces provocando la muerte de los animales, ahogándose en los mismos. 

Un gran pantano, aunque no lo crean, estaba en lo que hoy es la esquina de Belgrano y Castro Barros, el mas duro después del "Tropezon de Bernal", donde era común abandonar los bueyes o caballos quedando sopapeados hasta la muerte, a veces carneados antes de morir, o rescatados para la venta por algún paisano avivado por la situación.
 
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